Ella es Martha, 32 años de edad, fisioterapeuta de profesión. Como muchos de nosotros, los usuarios de Internet, encontró a alguien al otro lado del mundo que le prometió amor y matrimonio. Pero todo terminó rápidamente a los seis meses de casados.

Martha es colombiana. Es real. Una afectada por la “ventajas” de Internet.

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Su exesposo, un abogado canadiense,  le publicó fotografías de su cuerpo desnudo y en poses eróticas en Facebook y Twitter. Creó perfiles falsos en las redes con el objetivo de atacarla digitalmente. Sus imágenes siguen en Internet y no ha existido poder local o internacional que las baje.  La selva de Internet donde no existe ley ni orden.

El agresor ha utilizado todo tipo de técnicas para atacarla: manipula digitalmente fotos Para mostrarla en relaciones  sexuales con otras personas.  Hoy ya todos sabemos qué hacer con Photoshop.

Tiene un solo objetivo: Venganza, intimidarla, atacarla.

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“Abrió cuentas en Twitter y Facebook con mi nombre.  Ha publicado fotografías donde estoy desnuda o en ropa interior. Comparte imágenes pornográficas de otras personas y las personas creen que son mías. (…)En algunas fotografías estoy dormida. ”, le dijo a la investigación Basta de Violencia, derechos de las mujeres y seguridad en Línea Colombia.

Todo esto ha traído graves consecuencias a la vida de Martha. Narra que ahora siente ansiedad constante, miedo, sensación de inseguridad, sentimientos extremos de angustia, culpa, vergüenza y autocensura.  Perdió su actual matrimonio y le tocó renunciar su trabajo.

“Tengo problemas con mi actual esposo a causa de esta violencia digital. Me angustia pensar que algún día mis hijas vean esas fotos y me reprochen.

Martha presentó denuncia penal ante @PoliciaColombia y @Fiscaliacol en el 2014. La investigación no ha concluido nada, quizás porque no es una figura pública. A nadie le importa. Contrató abogada particular pero no realizó un buen trabajo.

Sus amigas queriendo ayudarla enviaron peticiones a Facebook para bajar esos perfiles.  Nunca tuvieron respuesta.  Asistió a la URI le informaron que no tenía potestad sobre el caso al tratarse de un ciudadano extranjero. Le cuestionaron por qué se dejó tomar las fotos. La re victimizaron.

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Martha no tiene salida. Lo único que le queda es seguir adelante con su vida. Dañada por un uso malvado de las tecnologías. La investigación Basta de Violencia, derechos de las mujeres y seguridad en Línea Colombia concluye que las leyes colombianos no mencionan explícitamente las violencias contra las mujeres relacionadas con las tecnologías. Por eso no actúan.

Empresas de tecnología no responden de forma efectiva y este puede ser uno de los miles de casos donde mujeres de todas las edades sufren violencia a través de Internet.

¿Tienes algún caso que quieras contar?. Los comentarios están abiertos y disponibles. Comparte y comenta. 

 

Este caso de la vida real fue documentado por la investigación Basta de Violencia, derechos de las mujeres y seguridad en Línea Colombia.

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