Los toboganes de Rodeolandia

Parecían eternos. Solamente subirlos era una tarea gigante. Era como escalar hacía las nubes para luego bajar a toda velocidad en unos costales. Uno terminaba absolutamente emocionado a los píes de los papás que aplaudían la llegada del aventurero.


Captura de pantalla 2014-12-16 a las 5.20.39 p.m.

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